¿Qué cambios provocarán las Smart Cities en nuestras vidas?

¿Qué cambios provocarán las Smart Cities en nuestras vidas?

 

 

Seguramente habrán escuchado más de una vez eso de que, gracias a la tecnología y al desarrollo, podremos ser más sostenibles. A simple vista, puede parecer un concepto que flota en una nube, como miles de otras ideas que tienen la intención de hacer del mundo un lugar mejor. Pero en este caso, esta idea, aunque ambigua en su definición, es algo que baja a la tierra para quedarse. Porque las Smart Cities o ciudades inteligentes son ya una realidad y surgen de una necesidad cada vez mayor de orientar nuestra actividad a la sostenibilidad y a la mejor calidad de vida de sus habitantes. 

¿Qué son las Smart Cities?


Por eso de comenzar con la “parte teórica”, podemos decir que las Smart Cities o ciudades inteligentes son aquellas ciudades que, utilizando como soporte las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), consiguen convertir a las ciudades en espacios más sostenibles, innovadores y eficientes al servicio del ciudadano, mejorando su calidad de vida. Un modelo de gestión complejo que sabe aprovechar las ventajas de una sociedad hiperconectada, colaborativa  y en desarrollo tecnológico constante.

Aunque a simple vista parezca algo que solo pudiéramos ver en películas futuristas, las ciudades inteligentes son ya una realidad. Han dejado de ser proyectos piloto para pasar a ser algo tangible. No obstante, la carrera está aún lejos de llegar a la meta, y todavía quedan muchas cuestiones que pulir para descubrir hasta qué punto seremos capaces de aprovecharlo en nuestro beneficio.

Algunos datos relevantes


Si analizamos la situación actual,  más de la mitad de la población mundial habita en ciudades, que se han instaurado como centros de importante actividad económica y social. Según una previsión de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el año 2050, el 70% de la población mundial vivirá en centros urbanos, lo que supondría un serio problema, a no ser que existiese un equilibrio social, medioambiental y entre los propios ciudadanos.

Además y reforzando lo anterior,  las ciudades son grandes centros de consumo de recursos siendo responsables del gasto del 75% de la energía mundial y generando el 80% de los gases responsables del efecto invernadero. Países como Estados Unidos, tiene al 80% de la población viviendo en núcleos urbanos. Y en España tampoco nos quedamos atrás, con cerca de un 70% de la población residiendo en áreas de más de 50.000 habitantes; siendo la tercera ciudad Europea en grado de urbanización.

¿Cómo se llegan a crear las Smart Cities?


La llamada a la acción es clara, y todos los datos aquí reflejados no hacen sino más cierta la necesidad de crear este tipo de ciudades.

No obstante, al hablar de “crear” una Smart City no estamos diciendo que haya que construir de cero una ciudad sostenible, ni mucho menos. Tampoco estamos hablando de que sea un proceso que pueda llevarse a cabo hoy mismo, pues para dar ese salto, y pasar de la teoría a la práctica, se deben superar una serie necesidades y requisitos.

A día de hoy, no existe todavía un consenso que diga exactamente cuáles deben ser los elementos que debe tener una ciudad para ser considerada inteligente. Sin embargo, sí que pueden extraerse algunos aspectos comunes:

  • La ciudad inteligente debe utilizar la tecnología como base, para recopilar gran cantidad de datos que serán gestionados y compartidos en tiempo real para generar valor añadido. No obstante, solo con tener miles de datos derivados de sensores y redes por toda la ciudad no es suficiente. Este modelo es un medio para llegar a un fin.
  • Ese fin será el de mejorar la calidad de vida de los habitantes y la de los servicios públicos, haciéndola atractiva para captar inversores, talento y visitantes.
  • Además estas actividades tendrán como objetivo crear y acceder a una visión global de la ciudad, pues la tecnología estará presente en todos los ámbitos de ésta.
  • Por último, pretende generar un nuevo modelo de relaciones existentes, abriendo una comunicación más fluida entre todos los integrantes de la ciudad, que además deben apoyar el proyecto (ciudadanos, empresas, instituciones, visitantes, inversores…) facilitando también la interconexión con otras ciudades inteligentes.

 

Smart Cities: presente y futuro


Como ya habíamos mencionado, las Smart Cities son algo que está en nuestro presente, pero estarán aún más en nuestro futuro. Cada vez hay más empresas dedicadas a implementar los sistemas necesarios para crear estas ciudades, y cada vez son más las ciudades interesadas, que incorporan estas tecnologías como oferta común.

Además esta oferta va creciendo y modificándose, afectando a numerosos ámbitos que cada vez abarcan más: medio ambiente, movilidad, seguridad, educación, salud y sanidad, economía y gobierno… Pero tampoco nos dedicaremos a hablar de cada uno de ellos, pues tendríamos que hacer unos cuantos artículos para, como mínimo, mencionarlos a todos.

Lo mismo ocurre con la tecnología utilizada para desarrollar todas estas áreas: un artículo es poco para describir su potencial y posibilidades. No obstante, sí que podemos decir que los cimientos en los que se basa una Smart City están asentados en los dispositivos móviles, las tecnologías sociales, las infraestructuras y servicios en la nube y el Big Data.

La realidad de las ciudades inteligentes


Muchas ciudades son ya Smart Cities. Algunas solo utilizan una tecnología en concreto muy innovadora, y otras abarcan diferentes ámbitos con pequeños avances. Otras lo hacen a lo grande y tienen un poco de ambas.

Algunos de esos ejemplos, que han conseguido llevar a la práctica eso de decir “quiero que mi ciudad sea inteligente” podrían ser ciudades como Tokyo, considerada la Smart City por excelencia, que incluye proyectos de mejora de la gestión energética, movilidad, urbanización inteligente, etc. Destacando también a la ciudad más poblada de EE.UU, Nueva York, que se consolida como una de las más importantes en aplicar tecnologías innovadoras.

En Europa, encontramos por ejemplo a Ámsterdam con su proyecto “luz inteligente”, que consiste en un alumbrado público que permite ajustarse en función de las necesidades de la zona. Y Londres, con un ambicioso proyecto de futuro.

Además, España no se queda atrás en este ámbito, pues ya cuenta con numerosas ciudades que están implantando tecnologías innovadoras. Por nombrar algunas, Santander, Málaga, Barcelona, Valencia, Guadalajara, A Coruña y las islas de La Palma y Palma de Mallorca, comienzan a realizar cambios innovadores.

Fuente: http://comunidad.iebschool.com/iebs/software-de-gestion/smart-cities-ciudades-inteligentes/#